Los milagros de sanación del avivamiento en Argentina
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Continuamos con la meditación de ayer sobre lo que precedió al avivamiento en Argentina. El país quedó preparado para un gran avivamiento después de que Dios sanara la afección cutánea del presidente Perón. El equipo de oración por el avivamiento alquiló el Estadio Atlántico, con capacidad para veinticinco mil personas. Al principio, las multitudes eran pequeñas, pero Dios comenzó a demostrar Su increíble poder para sanar y salvar, y se difundió la noticia de lo que el Señor estaba haciendo. Se reunieron multitudes cada vez más numerosas para ser testigos de la sanación y la salvación que Dios ofrecía a los hambrientos de espíritu. Los acomodadores pronto comenzaron a trabajar en turnos de doce horas, y las gradas se llenaron horas antes del evento. Muchas personas tuvieron que quedarse afuera, lo que llevó al equipo a instalar altavoces alrededor del estadio para que pudieran escuchar. Acudió tanta gente que las calles y las aceras se llenaron a lo largo de varias cuadras.
Cómo la cruzada de Tommy Hicks en Argentina encendió la fe
Bajo la sencilla predicación y las oraciones de Tommy Hicks, miles de personas fueron sanadas y salvadas. Él simplemente oraba desde la plataforma y pedía a la gente que levantara las manos hacia Dios. Miles levantaron las manos y lloraron mientras el poder de Dios se derramaba sobre la multitud, tanto dentro como fuera del estadio. Se abandonaron sillas de ruedas, muletas, bastones y aparatos ortopédicos, y los ciegos recuperaron la vista mientras Dios se movía con un poderoso poder de avivamiento.
Las multitudes eran tan grandes que los organizadores alquilaron el enorme Estadio Huracán, con capacidad para 180 000 personas. Las masas se agolparon en el estadio, llenándolo al máximo de su capacidad. Dios se estaba moviendo, y su plan para Argentina se estaba desarrollando. El Evangelio estaba teniendo un impacto significativo y duradero en esta nación de 20 millones de personas.
Noche tras noche, en el Estadio Huracán, el poder y la gloria de Dios fluían y se desbordaban. Se produjeron sanidades y salvaciones extraordinarias, demasiadas para registrarlas. Las multitudes volvieron a crecer demasiado, y las calles alrededor del estadio se llenaron de personas que buscaban al Dios que vive y actúa hoy.
Testimonios inolvidables de sanación divina
Un niño de poco más de tres años no había podido caminar sin unas pesadas ortesis de acero. Cuando Tommy y la multitud oraron, la madre le quitó las ortesis y el niño corrió de un lado a otro por el pasillo. La multitud comenzó a llorar y a gritar a medida que la fe crecía, y ocurrieron milagros espontáneos.
Algunas personas llevaron al estadio en una camilla a un hombre de veinte años. Él nunca había caminado. Cuando el poder de Dios fluyó esa noche, dejó atrás la camilla y corrió a casa con la noticia. La noche siguiente, se presentó en el estadio, habiendo caminado con piernas sanadas por el poder de Jesús. A medida que continuaban las sanaciones —discapacitados y cojos caminando, ciegos viendo, sordos oyendo—, los periódicos y revistas del país informaban sobre los milagros masivos que ocurrían en la cruzada.
Acompañada por su médico, la hermana del vicepresidente de Bolivia llevó a sus hijos, con la esperanza de que el Señor los tocara. Uno de sus hijos era considerado incurable y había sufrido mucho. Ambos niños fueron sanados al mismo tiempo. Cuando el médico que los había atendido los vio a ambos corriendo como niños sanos, corrió hacia Tommy, se arrodilló y abrazó las piernas del pastor Hicks. Levantó la vista, con lágrimas corriendo por sus mejillas, y exclamó: «¡Cuéntame acerca de tu Dios; quiero a este Dios! ¡Quiero a este Jesús! ¡Puedo servir a un Dios que haga esto por los niños pequeños!»
El impacto sísmico de la cruzada de sanación de los Hicks sacudió a Argentina. La cruzada estaba en boca de todos. Cuando un crítico se pronunciaba en contra de las sanaciones, diez personas se levantaban y compartían sus propias experiencias o las de algún familiar que había sido sanado.
El poder de la oración: ¿Podemos impactar a nuestra nación hoy?
¡Oh, hijos del Dios vivo, ¿podemos impactar a nuestro país así?! Necesitamos orar y seguir orando hasta que el poder de Dios toque nuestra tierra nuevamente.[1] Keith Thomas
Aplicación y reflexión: Llevar el avivamiento a casa
Los avivamientos históricos son inspiradores, pero Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos. A continuación te mostramos cómo puedes aplicar de manera práctica las lecciones del avivamiento argentino a tu camino espiritual personal esta semana:
Pasa de «esperar» a «confiar»: Los milagros en Argentina se multiplicaron porque la atmósfera pasó de la curiosidad a una fe expectante. Cuando ores por tu familia, tu comunidad o tu propia salud esta semana, ora con la expectativa de que Dios quiere revelar Su bondad.
Ora fuera de los muros: Los organizadores tuvieron que colocar altavoces afuera porque el hambre espiritual era demasiado grande para el edificio. Busca oportunidades para llevar tu fe fuera de tu zona de confort o de los muros de la iglesia. Ofrécete a hacer una sencilla oración de bendición o sanación por un vecino, un compañero de trabajo o alguien que esté pasando por un momento difícil.
Crea un «banco de testimonios»: Cuando surgieron críticas en Argentina, diez personas se levantaron con pruebas de primera mano. Empieza a registrar tus propias respuestas a la oración, sin importar cuán pequeñas sean. Cuando te asalten las dudas o la sequía espiritual, repasa tu historia con Dios para alimentar tu valentía.
Continúa tu camino espiritual…
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