
Durante nuestras meditaciones diarias de las próximas semanas, exploraremos los avivamientos históricos, sus orígenes y cómo el Espíritu Santo utiliza a personas humildes para su gloria.
El llamado al evangelismo sobrenatural
Nuestra primera historia proviene del relato de Carl Lawrence sobre cómo Dios utilizó a creyentes humildes y sinceros para hacer avanzar Su reino en la isla de Hainan, China. En La influencia venidera de China, Lawrence relata que, a mediados de la década de 1990, dos mujeres jóvenes de otra provincia china llegaron a la fe en Cristo después de escuchar el Evangelio a través de transmisiones de radio de onda corta.
Tras recibir Biblias, las dos nuevas creyentes sintieron de inmediato el deseo de servir a Dios de todo corazón. Un pastor con sede en Hong Kong las instó a quedarse donde estaban y ministrar a sus vecinos, pero ellas se opusieron: «¡No! La Biblia que nos diste dice que Jesús nos mandó ir por todo el mundo. Queremos ir». Conmovido por su celo, el pastor cedió y les dijo que se necesitaban obreros en la isla de Hainan. Aunque nunca habían oído hablar de la isla, estaban convencidas de que Dios las estaba enviando allí para predicar el Evangelio.
Un impresionante ejemplo de humildad en el ministerio
Dos años más tarde, las jóvenes regresaron a China continental, donde el pastor se reunió con ellas nuevamente. Como no había sabido nada de ellas desde su partida, las presentó a varios líderes de iglesias occidentales que estaban de visita y les preguntó cómo les había ido en su trabajo y si habían fundado alguna iglesia.
Lawrence explica que las mujeres bajaron la cabeza y se disculparon, diciendo que solo habían estado allí dos años, que la gente a menudo se había mostrado hostil y que no habían fundado «muchas» iglesias. Algunos las habían amenazado con ahogarlas y otros las habían insultado por ser tan jóvenes. Cuando el pastor, frustrado, las presionó para que dieran una cifra, se disculparon de nuevo y dijeron que solo habían fundado 30 iglesias en la isla de Hainan.
La noticia dejó atónitos al pastor y a sus invitados occidentales. Cuando se les preguntó cuántas personas asistían a estas iglesias, las mujeres respondieron con modestia: «Doscientas veinte». Los oyentes asumieron que ese era el número total de conversos en las 30 iglesias, pero en realidad era el número de miembros de la iglesia más pequeña. Cuando el pastor preguntó por la más grande, respondieron: «Oh… no muchas… menos de cinco mil. Solo cuatro mil novecientas. Sí, menos de cinco mil. Apenas hemos comenzado».
Cómo obra el Espíritu Santo a través de la oración
Los visitantes occidentales quedaron profundamente conmovidos por la humildad y la alegría de las jóvenes. Uno de ellos le pidió al pastor que les explicara cómo habían logrado resultados tan notables.
«¿Qué hicimos? Pues nada. Sí, no hicimos nada, nada», respondieron. Los visitantes, asombrados, protestaron: «¿No hicieron nada? Tienen treinta iglesias —la más pequeña con doscientos veinte personas, la más grande con casi cinco mil nuevos cristianos— ¿y no hicieron nada?». Las dos evangelistas respondieron: «Solo oramos, y después de orar, el Espíritu Santo nos decía exactamente qué hacer. Seguíamos orando, y Él nos decía qué hacer, y entonces lo hacíamos. Orábamos de nuevo, y Él nos decía qué hacer de la misma manera».
Esta historia forma parte de nuestra serie «En llamas con el Espíritu» y aparece en «Dios usa a creyentes comunes y corrientes» Tomado del sitio web de Asia Harvest: http://asiaharvest.org/testimonies/#13
Aplicación a la vida: Cómo practicar esta humildad hoy
La historia de estas dos jóvenes nos ofrece un claro modelo espiritual. Si quieres ver a Dios obrar en tu vida, no necesitas un título en teología ni recursos enormes; solo necesitas un corazón dispuesto. Así es como puedes aplicar esta reflexión a tu vida esta semana:
1. Pasa de planear a orar: Cuando te enfrentes a un problema en el trabajo, en tu familia o en tu ministerio, no confíes únicamente en la estrategia humana.
Detente y ora. Pregúntale al Espíritu Santo: «¿Qué es lo próximo que quieres que haga?»
2. Obedece los «micro-pasos»: Las jóvenes no tenían un plan a cinco años; simplemente hacían lo siguiente que el Espíritu Santo les indicaba. Esté atento a las pequeñas indicaciones de hoy, ya sea enviar un mensaje de texto de aliento a un amigo, ayudar a un vecino o decir una palabra de fe. Obedezca las pequeñas instrucciones de inmediato.
3. Desvía la gloria: Si Dios bendice tus esfuerzos o te da éxito, practica la «amnesia santa» de las chicas. Mantén la cabeza baja, sé modesta y reconoce que simplemente eres un instrumento. El verdadero poder espiritual está a salvo en manos de quienes se niegan a atribuirse el mérito de lo que Dios hace. Keith Thomas
Continúa tu camino espiritual…
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