
En nuestras meditaciones diarias en groupbiblestudy.com, estamos analizando lo que las Escrituras enseñan sobre el Espíritu Santo. Hoy, nuestro tema es «Vivir según el Espíritu, no según el esfuerzo».
¿Te sientes agotado por tratar de vivir la vida cristiana? ¿Sientes que ser «espiritual» es una lucha constante, como si estuvieras tratando de regar un campo enorme a mano? La Biblia ofrece un hermoso contraste entre la «tierra de Egipto» y la «Tierra Prometida», y tiene mucho que ver con cómo recibes al Espíritu.
El peligro de la religión de «bomba de pie» y el agotamiento espiritual
En Deuteronomio, Moisés les recuerda a los israelitas que Egipto era un lugar donde tenían que «regar con los pies», trabajando duro con bombas de pie para llevar agua del Nilo a sus cultivos (Deuteronomio 11:10). Era un sistema de esfuerzo humano constante y agotador. Pero la Tierra Prometida, que sirve como un tipo o sombra de la vida cristiana, era diferente. Era una tierra de colinas y valles que «bebe la lluvia del cielo».
Esta es una «tipología» (una imagen o símbolo espiritual) de la vida espiritual. «Egipto» representa el sistema mundano de esclavitud y esfuerzo propio.
Muchos de nosotros intentamos vivir nuestra fe como un agricultor egipcio: bombeando nuestra propia alegría, obligándonos a ser pacientes e intentando «fabricar» la presencia de Dios a través de la actividad religiosa. No es de extrañar que terminemos agotados.
Vivir por el Espíritu: Recibir la lluvia del cielo
La «Tierra Prometida» del Espíritu es regada por la lluvia del cielo. Es una vida vivida «no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, dice el Señor» (Zacarías 4:6). Lo que nunca podemos lograr con nuestra propia energía «carnal», Dios lo logra de manera sobrenatural.
El Espíritu desciende de manera espontánea y libre. No tienes que bombear el agua; solo tienes que ser un «recipiente» listo para recibir la lluvia.
Hoy, deja de lado la religión de la «bomba de pie». Aíslate con el Señor, admite tu agotamiento y pide una «lluvia» fresca de Su Espíritu para que haga lo que tú no puedes hacer por ti mismo.
Aplicación diaria: Cómo aplicar esto a tu vida hoy
Es fácil estar de acuerdo con la idea de «recibir lluvia», pero ¿cómo dejamos realmente de bombear el agua en nuestras rutinas diarias? Aquí tienes un marco sencillo de tres pasos para pasar hoy mismo del esfuerzo humano a la dependencia del Espíritu Santo:
Paso 1: Identifica tu área de «bomba de pie». Echa un vistazo a tu agenda o a tus preocupaciones actuales. ¿En qué aspectos sientes que estás «remando contra corriente» o forzando los resultados? ¿Se trata de una relación difícil, una meta ministerial o el intento de obligarte a sentirte alegre? Identifícalo.
Paso 2: Retira tus pies de la bomba. Tómate literalmente una pausa de dos minutos. En oración, dile a Dios: «Señor, admito que estoy agotado de intentar producir este resultado por mi cuenta. Me estoy bajando de la bomba».
Paso 3: Practica la oración de la respiración. A lo largo del día, cada vez que la ansiedad o la necesidad de controlar vuelvan a aparecer, usa este sencillo ritmo para reenfocar tu mente:
Inhala profundamente: «No por mi poder...»
Exhala lentamente: «...sino por Tu Espíritu».
Continúa tu camino espiritual…
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