5. God So Loved the World

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5. Porque Tanto Amó Dios al Mundo

Nacido de Nuevo en una Relación Matrimonial

 

El mismo Dios ha tomado la iniciativa de ir del Cielo a la Tierra para llamar a un cuerpo de personas a que se vayan con Él como en una relación matrimonial. Desde Génesis hasta Apocalipsis, la Biblia nos cuenta la historia del Dios Creador Quien ama tanto a la humanidad que Él ha ido a extremos extraordinarios para hacer un camino de regreso a Él desde la Caída en el Huerto del Edén. El Libro del Apocalipsis habla de los santos de Dios siendo llevados a una relación matrimonial con el Mesías (Cristo) por haber nacido de nuevo del Espíritu de Dios. Aquellos que son redimidos por el Señor se representan descendiendo del cielo como una esposa y como una ciudad:

 

Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios (Apocalipsis 21:2-3 Énfasis mío).

 

Este mismo pensamiento de que la Iglesia es la "esposa de Cristo" también lo menciona el Apóstol Pablo en su ministerio de enseñanza. Pablo escribió: “El celo que siento por ustedes proviene de Dios, pues los tengo prometidos a un solo esposo, que es Cristo, para presentárselos como una virgen pura.” (2 Corintios 11:2). Dios ha revelado a la humanidad que esta unión matrimonial con Dios sólo puede tener lugar a través de un sacrificio sustitutivo. En el Antiguo Testamento, Él usó una imagen de un cordero inocente de la Pascua que tuvo que morir en el lugar del hombre para que Su pueblo fuera comprado de nuevo de la esclavitud en Egipto (Éxodo 12: 3-13). Después cuando los israelitas estaban vagando en el desierto, Dios les mostró que la única manera en que el hombre podía ser limpiado de su pecado y acercarse a este Dios Santo era a través de la sangre derramada de un animal sustituto sacrificado a su favor (Éxodo 29:44-45).

 

Todos los sacrificios por el pecado en el Antiguo Testamento estaban prefigurando el acto de amor más abnegado presenciado en todo el universo. El Dios Santísimo se convirtió en un Hombre que voluntariamente, y amorosamente, entregó Su vida como una ofrenda por el pago completo de la pena de muerte que nuestros pecados merecen. Somos comprados de la esclavitud del pecado y de Satanás por la sangre preciosa de Cristo, un Cordero inmolado sin mancha ni arruga (1 Pedro 1:19).

 

El Amante más Grande del mundo ha venido a capturar nuestros corazones a través del acto más grande de amor que el mundo haya visto, es decir, la terrible muerte de Cristo en la cruz del Calvario. Como si esto no hubiera sido suficiente, Él entonces, completó el mayor de todos los actos de amor, poniéndolo a disposición al mayor número de personas que lo reciben con la mayor cantidad de simplicidad. Es una obra terminada, y no podemos añadir nada de nuestra parte excepto de recibir el mejor de todos los regalos. Así como nada se puede hacer de nuestra parte para nacer en este mundo, nada queda por hacer aparte de confiar y creer. Esto fue lo que Jesus le explicó a Nicodemo, el fariseo, que en una noche muy calladamente visitó al Señor. Cristo declaró enfáticamente, “Tienen que nacer de nuevo" (Juan 3:7). Continuemos leyendo la conversación entre Jesús y Nicodemo mientras el Señor explica el don de Dios y cómo se otorga a aquellos que responden a Él por fe:

 

11 Te aseguro que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto personalmente, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12 Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales? 13 Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre. 14 Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así también tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna (Juan 3:11-15).

 

La sencillez del Evangelio

 

En el último estudio, (Juan 3, ver 1-10), leemos que Nicodemo buscaba las respuestas de las preguntas difíciles de la vida: ¿cómo puede un hombre ser justo ante Dios? ¿Cómo se adquiere esta justicia? Cuando Jesús le dice que debe nacer de arriba o nacer de nuevo, Nicodemo dice: "¿Cómo puede ser esto?" (Juan 3:9). Su mente había sido entrenada desde su nacimiento en pensar sólo en términos de las cosas de este mundo. El Señor le había dado una simple analogía de haber nacido en este mundo, es decir, que nada se podía hacer de nuestra parte para nacer de la carne; asimismo, nada se puede hacer de nuestra parte para ganar el ser nacido de nuevo espiritualmente. Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales? (ver. 12). Este punto de vista es similar a lo que Pablo escribió a la iglesia en Corinto:

 

El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente (1 Corintios 2:14).

 

Nicodemo, un hombre en el más alto escalón de la educación y de su profesión como maestro de Israel, ¡tiene dificultades para entender las cosas que Cristo le está enseñando! Nos recuerda que debemos ser un pueblo que escudriña las Escrituras y no toma la palabra de los hombres como verdad final—algunos hombres, incluso con todo su entrenamiento, no son capaces de entender las cosas espirituales a menos que el Espíritu abra sus mentes. Para abrir su entendimiento y mostrar a este fariseo de Israel lo sencillo que Dios ha hecho la salvación, El Señor le recordó parte de la historia de Israel, en un tiempo en el que Dios les enseñó acerca de la fe con simplemente mirar a una serpiente de bronce en un asta (versículo 14).

 

Echemos un vistazo más de cerca al pasaje en el libro de Números al que Cristo se refiere y veamos lo que podemos aprender:

 

4 Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom. En el camino se impacientaron 5 y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés:—¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida! 6 Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran, y muchos israelitas murieron. 7 El pueblo se acercó entonces a Moisés, y le dijo:—Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Ruégale al Señor que nos quite esas serpientes. Moisés intercedió por el pueblo, 8 y el Señor le dijo:—Hazte una serpiente, y ponla en un asta. Todos los que sean mordidos y la miren vivirán. 9 Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Los que eran mordidos miraban a la serpiente de bronce y vivían (Números 21:4-9).

 

Pregunta 1) ¿Cuál fue el resultado de sus quejas contra Dios? ¿Qué les ordenó Dios que hicieran para apropiarse de su sanidad, y cómo es esto similar a lo que Jesús le estaba enseñando a Nicodemo?

 

Las Escrituras dicen que muchos israelitas murieron (ver. 6). Es interesante que no se les dijo que capturaran una serpiente viva y la clavaran al poste, porque entonces eso simbolizaría que cada uno de nosotros morimos por nuestro propio pecado. El Señor no les dijo que salieran con espadas para matar a las serpientes. Dios ni siquiera les pidió que fueran hasta el asto, en caso de que fueran demasiado débiles. No había energía de la carne involucrada en absoluto. No se les dijo de alguna medicina que los curaría de las mordeduras de serpientes. No tenían que ir a servir a otros y así ganarse su curación. No, gracias a Dios por aquellos que sirven, pero la fuente de su sanidad fue su obediencia a la Palabra de Dios con una simple mirada de fe. Me pregunto cuántos de ellos murieron porque se negaron a recibir y seguir la simple provisión que se les dio. La respuesta para su salvación estaba justo frente a ellos, pero como algunos de nosotros hoy, quizás pasaron por alto la provisión de Dios porque era demasiado simple.

 

Estoy seguro de que algunas personas no podían entender la simplicidad de mirar lejos de sí mismos para mirar en la dirección de una serpiente de bronce en un poste en el centro del campamento. Tal vez algunos dijeron, "¿Cómo en la tierra puedo ser sanado con sólo mirar una serpiente de bronce en un poste?" La serpiente es un símbolo del pecado y el bronce era el símbolo del juicio. (El bronce era el mismo metal del cual se hizo el altar del sacrificio.) La imagen aquí es una historia hermosa en simplicidad. El pecado ha sido juzgado, y el que mira con fe a la imagen del pecado juzgado recibe sanidad. La analogía es típica porque el Apostol Pablo, al hablar de Cristo, escribió, “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.” (2 Corintios 5:21). Dios juzgó el pecado por el juicio que Cristo tomó para Sí Mismo. Por eso Cristo clamó desde la cruz: “Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado” (Marcos 15:34). Cuando Cristo estaba colgado en la cruz, nuestro pecado fue juzgado en Él. Él fue el sustituto sacrificial y el Cordero redentor. Debemos mirarle con los ojos de la fe para ser sanados de la dolorosa mordedura de la serpiente.

 

Los caminos de Dios son más altos que nuestros caminos. Si Él lo ha hecho tan simple como arrepentirse y mirar a la cruz, ¿por qué entonces no creemos y confiamos en Él? El profeta Isaías también habló de la simplicidad de ser salvo con sólo una mirada: “¡Miren a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra! Porque yo soy Dios, y no hay otro (Isaías 45:22. Versión Reina Valera Actualizada. Énfasis mío). Esa Escritura fue usada por Dios para iluminar el camino de la salvación de Charles Spurgeon, el gran predicador británico. Él fue atrapado en una tormenta de nieve en su camino a la iglesia en Colchester, Essex, Inglaterra en 1850. Al no poder llegar a su iglesia tradicional, se detuvo en una pequeña capilla en el camino. El pastor de esa capilla no logró llegar a la iglesia ese día, así que uno de los ancianos de la iglesia se levantó y habló muy simplemente que uno sólo necesitaba mirar con una mirada fija, y fiel, al Salvador en la cruz y citar Isaías 45:22. En sus propias palabras, Spurgeon describió la experiencia. Dijo que el predicador ese día "se vio obligado a atenerse a su texto por la sencilla razón de que tenía poco que decir. Ni siquiera pronunció las palabras correctamente, pero eso no importó. Vi de inmediato el camino de la salvación. No sé qué más dijo. No le presté mucha atención. Estaba tan poseído con ese pensamiento. Había estado esperando hacer cincuenta cosas, pero cuando escuché esa palabra, ¡"Mira! Qué palabra tan encantadora me pareció... Allí y entonces la nube se había ido, la oscuridad se había ido, y en ese momento vi el sol; y pude haber resucitado ese instante, y cantado con el más entusiasta de ellos, de la preciosa sangre de Cristo, y la fe sencilla que lo mira sólo a Él. Oh, que alguien me hubiera dicho esto antes, "Confía en Cristo, y serás salvo.”

 

Charles Spurgeon había estado tratando de trabajar duro en su salvación y estaba convencido de la simple verdad de mirar a la cruz. Él nació de nuevo en esa capilla a la tierna edad de dieciséis años y a la edad de diecinueve años estaba predicando ante enormes audiencias. (En un momento, me pasé a vivir a la vuelta de la esquina de donde estaba esa capilla, en Colchester, Essex.)

 

No puedo explicar cómo una mirada al Salvador en una cruz quita mi pecado; yo sólo lo creo, y el poder de Dios ha cambiado mi vida. El Evangelio es el "poder de Dios para salvación de todos los que creen" (Romanos 1:16). No trates de resolverlo todo antes de dar ese paso de compromiso de corazón y alma hacia Él. ¡Simplemente abandona todo en Sus manos como un niño pequeño!

 

El motivo de Dios al hacer tan fácil el ser salvo es para que el número máximo de personas se vuelva a Él y sean salvo. La Biblia nos dice, “El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; más bien, es paciente para con ustedes porque no quiere que nadie se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9 Énfasis mío). El motivo de Dios es el amor y la preocupación por el lugar en que nos ve. Él nos ve en el mercado de esclavos de Satanás, atados en pecado, y bajo el engaño espiritual del enemigo. Todo lo que Dios requiere es la mirada de fe hacia la cruz, el lugar del juicio del pecado.

 

Pregunta 2) ¿Qué significa creer la Buenas Nuevas? ¿Es eso una aceptación intelectual de los hechos, o es más que eso? ¿Qué crees que significa creer en tu corazón?

 

¿Qué Significa Creer? (ver. 15)

 

El término creer en español es el verbo de origen griego Pisteuō. La palabra significa creer, tener fe y confiar en la veracidad de alguien. Para ilustrar este concepto, permítanme darles una imagen de palabra aquí para describir este tipo de confianza. Imagínese al Señor Jesús yendo al castillo de la vida de un hombre que está completamente encerrado con el puente levadizo, cerrado para detener Su entrada. En las almenas sobre el "Castillo del Alma" están tres que deben decidir juntos si él puede entrar. La conciencia habla primero. Él dice a los demás: "Estamos en problemas, porque hemos roto las leyes de la tierra, y nos encontramos culpables de rebelión." En segundo lugar, la mente habla, diciendo, "Su ofrecimiento de un perdón gratuito si abrimos el puente levadizo es más de lo que podríamos esperar. Realmente deberíamos abrirle." La verdad es que es sólo la tercera persona que tiene el poder de abrir las puertas. La tercera parte de nuestra naturaleza interna se llama nuestra Voluntad. La Voluntad toma el consejo de los demás, pero sólo él tiene la mano en la palanca del puente levadizo. Cristo nunca forzará Su camino en nuestras vidas. Dios nos ha dado el don de escoger libremente. Creer y recibir a Cristo es un acto de la voluntad, no sólo una aceptación mental de los hechos del Evangelio.

 

A menudo hay una batalla que continúa dentro del alma de una persona cuando uno se confronta con las afirmaciones y el Evangelio de Cristo. El enemigo de nuestra alma susurra a la mente todo tipo de preguntas en un intento de persuadir a una persona para que no abra el puente levadizo. Sólo nosotros decidimos bajar el puente levadizo y permitir que Cristo entre en nuestras vidas y gobernar nuestro "Castillo del Alma''. Creer es un acto de voluntad.

 

Después de tomar en cuenta el testimonio de la mente y la conciencia, un hombre o mujer extiende la mano de la fe para conectarse con Dios, creyendo que Dios es fiel a Su Palabra. Si la gente somete su voluntad y confianza por fe en lo que Cristo ha hecho por ellos, nacen de nuevo o nacen espiritualmente de arriba. Una vez que se toma esta decisión de entregar nuestra vida a Cristo, Él promete que nunca nos dejará ni nos abandonará (Hebreos 13:5), pero uno tiene que decidir tomar su cruz diariamente y seguirlo (Lucas 9:23). Es una cuestión de voluntad caminar continuamente en los caminos de Dios. Entramos en una batalla que está con nosotros por el resto de nuestras vidas.

 

Sea consciente de que la mente es el lugar de una batalla espiritual que está furiosa. El enemigo de su alma quisiera que usted creyera que sus pensamientos tienen su origen en usted solamente. Esto no es verdad. La Palabra de Dios, tipificada por Jesús como semilla en la Parábola del Sembrador, es sembrada en el campo de nuestros corazones (Lucas 8, 4-15). El enemigo se caracteriza por los pájaros que roban las semillas antes de la germinación. En la Parábola del Trigo y la Cizaña (Mateo 13:24-26), también vemos a un enemigo sembrando sus semillas en suelo fértil. El corazón es el núcleo del ser interior del hombre, su espíritu, mente, voluntad y emociones (1 Tesalonicenses 5:23). No todos los pensamientos que vienen a tu mente nacen de ti. Las ideas vienen de tres fuentes diferentes: Dios, Satanás, y nuestros propios pensamientos. Lo que permitas que crezca allí y las decisiones que tomas en base a esos pensamientos cultivados que piensas, son en lo que te conviertes. Creer es una elección consciente de someter a Cristo todo lo que tienes y todo lo que eres. Cuando vienes a Cristo, ya no eres tuyo. Has sido comprado con un precio, la sangre derramada de Cristo (1 Corintios 6:20).

 

Pregunta 3). ¿Has experimentado este tipo de batalla en tu mente?

 

Quien Cree es Salvo

 

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por medio de él (Juan 3:16-17).

 

Nicodemo se sorprende hasta la médula por estas palabras porque el Señor no dijo que Dios tanto amaba a Israel (lo cual Él hace); en cambio, Él dijo que Dios ama al mundo. No solamente los Judíos son llamados a ser salvos y entrar el reino de Dios, pero tambien la gracia es dada a “todo el que cree” (ver. 16). En este momento de su historia, los judíos religiosos pensaban que cualquiera que no se atenía a la versión farisaica de la Ley de Dios era un pueblo maldito: “¡No! Pero esta gente, que no sabe nada de la ley, está bajo maldición” (Juan 7:49). Esta salvación que viene a todo el mundo siempre ha sido el plan de Dios, desde el principio cuando hizo la promesa a Abraham: “Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!” (Génesis 12:3). Dios ha planeado desde el principio llamar a un cuerpo de personas de Israel y de todas las naciones. Él no dejará a ninguna tribu, lengua o grupo de personas fuera de ser parte de Su Iglesia Mundial: “Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano (Romanos 15:26-27). Y por esta salvación, estamos muy agradecidos a los de la nación de Israel que nos ha traído esta buena nueva. Estamos espiritualmente en deuda con ellos (Romanos 15:26-27).

 

Juan 3:16 nos habla del amor auto-sacrificado de Dios. La palabra en Español "amor" es la traducción de la palabra griega, Agápē. Significa amar, acariciar, estimar; tener caridad, devoción, respeto, lealtad y preocupación. Rara vez se utiliza fuera de la literatura religiosa, y es más comúnmente utilizada para traducir la palabra hebrea jésed, que significa bondad o misericordia. Ágape es una palabra para describir el amor abnegado, es decir, un amor voluntario o una elección, o decisión, hecha por la voluntad de una persona. Tanto amó Dios (tiempo pasado) que, aun cuando todavía estábamos en nuestro pecado y siendo enemigos rebeldes de Él, Él envió a Su Hijo al mundo para sanarnos de nuestro pecado contra Él. "Mas Dios muestra su amor por nosotros en esto: Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8). El pasaje continúa diciendo que Dios amó tanto que dio. El tipo de amor del que estamos hablando da y da de nuevo, incluso hasta que duela, y a todos los hombres en todas partes y naciones del mundo. El motivo de Su dádiva es Su deseo de que nadie perezca y que todos lleguen al arrepentimiento. Si usted alguna vez es tentado a dudar del amor de Dios, entonces mire la cruz de Cristo y vea el juicio de Dios sobre el pecado, pero también vea el Amor de Dios hacia los pecadores que son culpables.

 

Dios ha hecho que el regalo más grande sea recibido con la mayor sencillez, e hizo este regalo disponible para TODOS los que crean. Dios lo ha hecho tan simple que los niños, con una cantidad limitada de conocimiento sobre el tema, pueden recibir el regalo gratuito de la salvación. Él dijo, “ Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él” (Lucas 18:17). Los niños pueden enseñarnos algunas cosas aquí, porque los niños simplemente creen y confían en lo que sus padres les dicen. Cuando mi hijo era un niño pequeño, apenas capaz de caminar, lo sentaba en un lugar que para él era bastante alto mientras hacía tostadas. Se ponía de pie allí y saltaba a mis brazos, sin temer ni una sola vez que pudiera caerse o incluso mirar hacia abajo para ver lo lejos que estaba el piso. Confiaba en que lo atraparía. Es sólo cuando nos hacemos mayores que queremos entender todo antes de saltar a los brazos de nuestro Padre.

 

Dios nos amó tanto a ti y a mí que nos dio a Su único Hijo. Si hubiera otra manera para que un hombre se reconcilie con Dios, ¿no crees que Él lo habría aceptado? Si guardar leyes y regulaciones y ser bueno podría haber logrado la reconciliación, Dios ciertamente no habría puesto a Su Hijo a través de una muerte tan dolorosa. Dios tanto amó que Él dio. La palabra tanto es agregada para el énfasis. Dios no sólo nos amó; Él nos amó tanto a ti y a mí que soportó ver a Su Hijo ser brutalizado y asesinado a manos de hombres malvados.

 

Cristo el Sustituto por Nosotros

 

¿De quién fueron las manos que le hicieron esto? Aquellos que blandieron los látigos y aquellos que gritaron, "Crucifícale" ciertamente serán juzgados, a menos que ellos también reciban Su perdón, pero fue mi pecado y tu pecado lo que llevó a Cristo a la cruz. La situación es tal que, sin un Salvador, tú y yo "pereceremos" (Versículo 16). Ya hemos sido condenados. El juicio ya ha sido hecho contra nosotros, y aquellos que aún no han nacido de nuevo por el Espíritu no son más que prisioneros cautivos por Satanás. Solo había una salida: el Hijo de Dios debe intervenir y pagar el precio del rescate por todos aquellos que busquen al Salvador. La barrera del pecado es quitada del camino por la muerte de un sustituto en nuestro nombre.

 

Quiero compartir una historia que creo que ilustrara el tipo de amor sustitutivo del que estamos hablando:

 

En su libro, Milagro en el Río Kwai, Ernest Gordon cuenta la historia real de un grupo de prisioneros de guerra que trabajaba en el ferrocarril de Birmania durante la Segunda Guerra Mundial. Al final de cada día, las herramientas se recogían del grupo de trabajo. En una ocasión, un guardia japonés gritó que faltaba una pala y exigió que dijeran qué hombre la había tomado. Comenzó a despotricar y delirar, se puso muy furioso y ordenó dar un paso adelante a quien fuera culpable. Nadie se movió. ¡Todos mueren! ¡Todos mueren! Gritó, apuntó su rifle a los prisioneros. En ese momento un hombre se adelantó, y el guardia lo golpeó hasta matarlo con su rifle mientras permanecía silenciosamente atento. Cuando regresaron al campamento, las herramientas fueron contadas de nuevo, y no faltaba ninguna pala. El soldado japonés había contado mal. Un hombre había avanzado como sustituto para salvar a los demás.

 

Dios estaba en Cristo, reconciliando el mundo consigo mismo. Tanto nos amó a ustedes y a mí, que se entregó a sí mismo por nosotros. ¡Cuando escuché por primera vez que Dios me amaba personalmente, fue la noticia más significante que había escuchado! ¡Por qué nadie me había dicho esto antes! No podía creer que había vagado por el mundo tratando de encontrar respuestas a las preguntas de la vida, y no había nadie que me hubiera dicho esto en mi ciudad natal. Perdí a mi mamá cuando tenía cinco años. Nunca había escuchado las palabras, "Te amo". Había un anhelo en mi corazón de ser amado por quien soy más que por lo que puedo hacer. Como un rompecabezas que no está completo hasta que la última pieza que falta se coloca en el tablero, algo faltaba en mi vida en la que simplemente no podía poner el dedo. Mi corazón fue quebrantado y derretido por el amor de Dios cuando conocí a Jesucristo. Recuerdo que al salir del lugar donde me convertí en cristiano, viajaba a Florida en un autobús de Greyhound, y leía el libro, Pies de Ciervas En Los Lugares Altos de Hannah Hurnard. Lloré mucho al descubrir más de cómo Dios me había estado atrayendo hacia Sí mismo. Él nunca me había dejado desde que le clamé después de una sobredosis y casi muero.

 

Por alrededor de cinco años, había estado en una búsqueda espiritual para encontrar las verdades que eventualmente me dijeron. Escuché el mensaje y nací de nuevo cuando descubrí que Dios me amaba. Estaba, y todavía estoy, asombrado de que Él pudiera amar a alguien como yo. No había y no hay nada especial en mí, pero Dios me amó de todos modos, y Él te ama también. No importa lo que hayas hecho o donde hayas estado, Él te ama. ¡Ven a Él; experimenta Su amor por ti! Él vio nuestra necesidad de nacer de nuevo, de tener la vida de Dios renovándonos y llenándonos, y Jesús, el Novio, vino a cortejarnos y amarnos de nuevo. El que cree esto tiene vida eterna (Versículo 16).

 

Pregunta 4) Qué quiere decir la frase vida eterna, y cuando comienza?

 

La vida eterna es más que experimentar la vida que ahora tenemos para siempre; es vida en un nivel completamente nuevo. Es la vida como Dios quiso, es decir, una vida centrada en Cristo, una vida que es guiada por el Espíritu por el amor ágape. Cuando recibimos a Cristo, somos perdonados y puestos de pie con Dios por la obra terminada de Cristo en la cruz. No hay nada que añadir, y no se puede ganar; sólo se puede recibir como un don de Dios. Esta vida comienza cuando sinceramente le pedimos a Cristo que venga a nuestras vidas y nos arrepentimos del pecado (cambiando nuestras mentes y la dirección de nuestras vidas). No tenemos que esperar hasta morir para que la vida eterna se manifieste en nuestras vidas; comienza cuando nacemos de arriba o nacemos de nuevo.

 

El Que No Cree Ya Ha sido Condenado

 

18 “El que en él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y ésta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas, 20 pues todo aquel que hace lo malo detesta la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean puestas al descubierto. 21 Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Juan 3:18-21).

 

Esto es muy aleccionador porque Jesús está diciendo que no hay otro plan de rescate. Si no creemos en el testimonio de las Escrituras acerca de la muerte de Cristo por nosotros, pereceremos. Jesús dijo que una persona que no cree, es decir, confía en Cristo, ya está condenada. Sólo hay dos reinos en este mundo: el reino de Satanás y el reino de Dios. Jesús dijo, "El que no está conmigo, está contra mí" (Mateo 12:30). Si no somos de Él por haber nacido de nuevo del Espíritu, todavía somos residentes del campamento de Satanás (Colosenses 1:13). Jesús termina el pasaje diciendo, "el que practica la la verdad, viene a la luz" (Versículo 21). Yo interpreto que esto quiere decir que todo aquel que tiene un corazón honesto, y quiere vivir una vida honrando a Dios, vendrá a la verdad cuando él la escuche. Un hombre que hace el mal odia la luz, y no vendrá a la luz porque sus obras son malas (Versículo 20). ¿Le darás tu vida? ¿Elegirás venir a la luz?

 

Oración: Padre, ayúdame a elegir día a día seguirte con la sencillez de un niño. Como un niño pequeño confía, ayúdame a confiar en ti con todo mi corazón. Elijo creer que Tú tienes lo mejor en mente para mí. Miro a Ti, mi Creador y mi Redentor. Con una mirada, estoy eligiendo creer en Ti.

 

Keith Thomas

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